El cuaderno de fresas

El blog de la gente sana. Por Raquel González

Margarina, ¿sí o no?

2 comentarios

Somos muchos los consumidores que durante años hemos mirado con cierto recelo a la margarina. Su asociación con las grasas trans y el impacto negativo de estas en nuestra salud nos han hecho desterrarlas de nuestra nevera. Sin embargo, ¿qué hay de cierto en todo ello? ¿Qué lleva realmente la margarina? ¿Son todas iguales? ¿Puede formar parte de una dieta saludable?

Maragrina

Casi todos asociamos correctamente la margarina a su origen vegetal y la mantequilla al animal. Si bien nos parece que todo lo vegetal es más sano que lo animal, cuando hablamos de margarina y mantequilla, las cosas cambian.

Durante años, el proceso por el que los aceites utilizados en la elaboración de la margarina pasaban de líquido a sólido, la hidrogenación parcial, conllevó que el producto contuviera grasas trans. La asociación de estas grasas con enfermedades como infarto, ictus, pérdida de memoria, diabetes, obesidad, hipertensión, aumento del colesterol ‘malo’ e incluso cáncer las han convertido en auténticos “apestados” de la alimentación. Inevitablemente, esto ha arrastrado a la margarina que hoy, en general, nada tiene que ver con la que se producía hace veinticinco años, momento en el que empezaron a proliferar los estudios que alertaban sobre el consumo de las trans.

Trans, ¿tiene o no?

Para saber más sobre la margarina nos hemos ido hasta los campos de girasoles de Cuenca, fuente del aceite de girasol, principal ingrediente de una de nuestras margarinas más conocidas, Flora. La Flora de hoy, efectivamente, nada tiene que ver con la que empezó a fabricarse en 1966, siendo así la primera margarina 100% vegetal y la primera, también, que adoptó la tarrina para su envase.

Tras conocerse los efectos negativos del proceso de hidrogenación parcial en los alimentos, esta marca, que pertenece a Unilever, decidió eliminarlo. El resultado, afirma Blanca Lozano, dietista-nutricionista de Flora: una margarina 100% vegetal sin grasas trans, habéis leído bien: “sin grasas trans”.

Flora_panoramica

¿Qué nos aporta la margarina?

Además de aceite de girasol, que aporta ácidos grasos omega 6, esta margarina incluye aceite de linaza, fuente de ácidos grasos omega 3. Ambos tipos de grasas forman parte de las conocidas como “grasas buenas” (insaturadas) ya que numerosos estudios científicos han demostrado sus efectos beneficiosos, sobre todo, a nivel cardiovascular, ayudando, por ejemplo, a reducir nuestros niveles de colesterol “malo”, el LDL. Desde la Organización Mundial de la Salud, recuerda la nutricionista, se recomienda que al menos dos tercios de las grasas que consumimos sean de este tipo, insaturadas.

Otros alimentos ricos en grasas insaturadas, del mismo o de otro tipo, son: aceite de oliva, frutos secos y pescado. Las “malas” o saturadas, por contra, están presentes sobre todo en productos de origen animal como los embutidos (esas bolitas blancas que percibimos a simple vista) o los lácteos enteros. Y las malas malísimas de la película, las trans, hacen su agosto en la “comida basura”, la bollería industrial…

La margarina aporta también vitaminas E (conocida sobre todo por su efecto antioxidante), A y D.

¿Aceite de palma?

Efectivamente, esta y otras margarinas incluyen aceite de palma, otro “apestadillo” de la alimentación. En el caso de Flora, no ocultan que incluyen este ingrediente, pero aseguran que el porcentaje es tan pequeño que no afecta significativamente al perfil lipídico del alimento y el nivel de grasas saturadas está muy por debajo del límite fijado por las autoridades competentes. Este tipo de aceite, nos dice Ana Palencia, directora de comunicación y responsabilidad social de Unilever, permite dar a la margarina ese carácter untuoso que el consumidor le pide para tomarla en el desayuno sobre una buenas tostadas.

AnaPalencia

Ana Palencia, directora de comunicación de Unilever.

Margarina en la cocina

La margarina se puede emplear también para cocinar, como demuestra el maestro aceitero Jaime Drudis, que propone su empleo en distintos platos. En su web, Flora pone a disposición de los consumidores algunas recetas. El hecho de calentar la margarina para cocinar, asegura Blanca Lozano, no altera sus propiedades nutricionales. Eso sí, en este caso debemos optar por una margarina cuyo contenido graso sea igual o superior al 60%.

Drudis

El maestro aceitero Jaime Drudis durante la elaboración de margarina artesanal. A su izquierda, la nutricionista Blanca Lozano.

¿Son todas las margarinas iguales?

La respuesta es no. Varían de unas marcas a otras e incluso de unos países a otros. Esto es importante porque los resultados de los estudios que se puedan hacer sobre la margarina en un país concreto no tienen por qué ser extrapolables al resto. Para elegir una buena margarina debemos fijarnos en sus ingredientes e información nutricional. ¿Hay que leer esa letra canija que aparece en el envase? Pues sí, hay que leerla. Y si hay que sacar las gafas, pues se sacan. Al fin y al cabo, nos lo vamos a comer ¿no?

Conclusión

No voy a abogar aquí por cambiar el aceite de oliva por la margarina, pero quizás debamos desterrar ideas del pasado y por qué no, hacer un hueco en la nevera, dejarle un sitio en la mesa y variar de vez en cuando.

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Autor: Raquel González

Pequeñas, de un rojo intenso y deliciosamente dulces. Mi padre las cultivaba en su huerto y mi madre las servía bajo una fina lluvia de azúcar. Porque cuidarse es un placer, esas fresas recogen hoy la esencia de este blog que dedico a todos los que os gusta cuidaros o queréis empezar a hacerlo. Como periodista especializada en salud, quiero compartir con vosotros mis conocimientos en esta materia que es mi pasión y mi estilo de vida. Os invito a seguir, compartir y comentar mis post.

2 pensamientos en “Margarina, ¿sí o no?

  1. el aceite de palma me sigue sin convencer, cuanto menos mejor, no?

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    • Estoy de acuerdo y por eso insisten en que la cantidad que contiene es muy pequeña. Yo me quedo con el aceite de oliva, pero si un día nos apetece cambiar, es otra opción que nos aporta ácidos grasos Omega 6 y 3 y vitaminas como la E.

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