El cuaderno de fresas

El blog de la gente sana. Por Raquel González

Fashion victim o el placer de respirar

4 comentarios

RopaInteriorBrillo

Hace poco, hablaba con unas compañeras de las nuevas “fajas” que han llegado al mercado para que podamos lucir esos vestidos imposibles que vemos en las revistas de moda. Y digo imposibles porque en las que les sobran unos kilos, los michelines se hacen aún más evidentes, y en las que les faltan, se intuyen hasta las costillas. Para solucionarlo, disponemos de esas prendas que no dejan de ser fajas, como las de nuestras abuelas, aunque más refinadas. Además, no decimos “faja” porque suena ortopédico y poco glamuroso, sino braga, tanga, pantalón “moldeador” o aún mejor “shape moldeador”.

Lo cierto es que mis compañeras las habían probado, aunque ninguna había repetido. Ambas reconocían que gracias a la prenda estaban estupendas con sus respectivos vestidos, eso sí, la una la hacía responsable del corte de digestión que había sufrido; la otra había tenido que decidir entre lucir cintura o quitársela y así por fin respirar y poder comer algo en la boda en la que estaba (optó por lo último).

jeans

Skinny jeans

Reconozco que la conversación dio de sí y os aseguro que nos reímos a gusto. Ahora bien, pasados los días me encuentro con la noticia de una mujer de 35 años que acabó en el hospital con los pies entumecidos y con dificultad para andar tras haber pasado varias horas de cuclillas el día anterior, mientras ayudaba a una amiga con su mudanza. La mujer había elegido, “como es lógico”, unos vaqueros bien ceñidos para realizar esta tarea. A medida que pasaban las horas, iba experimentando, según sus propias palabras, la sensación de que “sus jeans le iban apretando cada vez más y haciéndose más incómodos”. Ya en su casa y mientras caminaba, sintió cómo se le dormían los pies y se cayó. La encontraron horas después tirada en el suelo.

Una vez en el hospital, los médicos tuvieron que recurrir a las tijeras para quitarle la prenda. Observaron que presentaba varios edemas en las piernas y, tras una prueba de conducción nerviosa, determinaron que padecía un bloqueo en los nervios del peroneo. Había perdido la sensibilidad en las piernas y transcurrieron cuatro días hasta que pudo volver a caminar sin ayuda. La suma de estar varias horas de cuclillas y sus skinny jeans fue el detonante. El caso ha sido publicado en la revista americana Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry. El título del artículo –larguísimo, como es habitual en estos trabajos– empezaba refiriéndose a la paciente como “fashion victim” e incluía el término “skinny jeans”, lo cual quiere decir que nuestros científicos no sólo tienen sentido del humor sino que también siguen tendencias.

barbie

Skinny, skinny

No es la primera vez que los médicos nos hablan de los riesgos de utilizar ropa demasiado ajustada y aunque el caso del que hoy hablamos es algo excepcional, cada día vemos mujeres que no sólo llevan este tipo de ropa sino que además parecen elegir alguna que otra talla menos de la que necesitan. Las consecuencias pueden ser diversas, en función de la zona que nos oprima, pero las más frecuentes son el entumecimiento muscular y las molestias digestivas.

Desde la Sociedad Española de Cardiología advierten de que estas prendas dificultan la circulación sanguínea y favorecen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Hay incluso algún estudio en el que se relaciona el uso de sujetadores demasiado apretados y durante muchas horas con el riesgo de padecer cáncer de mama a largo plazo.

Tacones

Stilettos

Y todo ello, por no hablar de los tacones. Creo que todos hemos asistido a esa escena en la que una mujer hace equilibrios sobre “agujas” de 11 centímetros mientras dice: “pero si son comodísimos”.

A partir de los 3 o 4 centímetros, el precio que pagamos por ir subidas a un zapato de tacón es proporcional a su altura y cuanto más estrecho peor. Espalda, rodillas y pies son las víctimas del “para presumir hay que sufrir” porque los stilettos no hacen sino modificar nuestros puntos naturales de apoyo y postura, haciendo que sufran hasta las cervicales. Tanto es así que en Estados Unidos, por ejemplo, 9 de cada 10 intervenciones quirúrgicas en los pies se llevan a cabo en mujeres. Problemas en el tendón de Aquiles, juanetes, callos, dedos en martillo o nervios comprimidos son algunos de los más habituales.

El kit

Y si a la tanga shape moldeadora, los skinny jeans, el push up bras y los stilettos añadimos un maxi bolso lleno de todo tipo de gadgets para sobrevivir de la mañana a la noche sin pasar por casa, ya tenemos el kit completo de una auténtica fashion victim. Aquí lo dejo. Necesito coger aire.

SiluetaMujer

 

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Autor: Raquel González

Pequeñas, de un rojo intenso y deliciosamente dulces. Mi padre las cultivaba en su huerto y mi madre las servía bajo una fina lluvia de azúcar. Porque cuidarse es un placer, esas fresas recogen hoy la esencia de este blog que dedico a todos los que os gusta cuidaros o queréis empezar a hacerlo. Como periodista especializada en salud, quiero compartir con vosotros mis conocimientos en esta materia que es mi pasión y mi estilo de vida. Os invito a seguir, compartir y comentar mis post.

4 pensamientos en “Fashion victim o el placer de respirar

  1. Muy buena entrada. Es increible al sufrimiento al que nos sometemos sin necesidad alguna. Yo hace años que tengo desterrados los tacones; no me compensa. Me aterroriza pensar en no poder andar bien con los años, es lo mas esencial!

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    • Gracias Marta. Yo tengo varios pares de zapatos de tacón que no utilizo en mi armario. Los compro cada vez que tengo algún evento especial y siempre me fío de lo que me dicen en la tienda: “son comodísimos”. Sólo tengo un par que realmente lo es y los próximos que compre serán de la misma marca, seguro. Eso sí, a diario no más de 3 centímetros.

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  2. jajajaj, me encanta Raquel. Yo nunca he conseguido ser una Fashion y mira que estuve dando calses para ser la Gran Fashion (clases para ser modelo) por aquello de la altura. Pero los profesores me dieron por imposible, cuando había que llevar tacones de agujas yo llevaba deportivas, cuando había que llevar ropa elegante yo llevaba chandal. En fín, de lo único que me sirvio es para sacarme partido con el maquillaje y para andar con tacones sin parecer que me la voy a pegar enalgun momento. Pero me negué, me niego y me negaré siempre a ser una vitima de la moda. Somos más que eso, no?

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